viernes, 29 de septiembre de 2017

Piera Pear


Piera Pear es una pera. O quizá debería decir que Piera Pear es la pera, porque desde que le di la vuelta a la costura y rellené esos mofletes verdes me dio la  impresión de que tiene cara de buena gente. Yo hago mi parte: diseñar, escoger los colores y los materiales, cortar, coser, bordar... pero el carácter siempre lo ponen ellas. Las ves cobrar vida ante tus ojos y desbaratarte las ideas que ya tenías bien afianzadas sobre cómo debían ser. Hay algo de mágico en esto de las muñecas.












Estoy descubriendo nuevas formas de hacer muñecas, no tanto en la técnica como en la actitud con la que me siento a coser, cada vez con menos planes y más abierta a lo que surja. Menos encorsetada. Es mucho más divertido y liberador. 


¡Feliz Otoño!



miércoles, 22 de marzo de 2017

Planes y flores

Ya es oficial: la prima más simpática, la Primavera, está aquí. Repasando mi lista de planes primaverales del año pasado he visto que tengo algunas cuentas pendientes, como visitar el jardín botánico de la universidad o terminar la colcha de retales de flores para hacer picnics. También quiero subir a la ermita a recoger borrajas para hacer cremas y ensaladas, leer mucho en el escalón de la entrada antes de que el sol comience a picar demasiado y terminar de adecentar de una vez por todas el taller.

De momento he cosido muchas flores.




Virginia y su esfinge mayor de la vid (Deilephila elpenor). Según mi guía de campo, la esfinge mayor de la vid "vuela muy rápidamente por las rosas silvestres, cerca de los arroyos, en claros de bosque". Me pareció tan bonito que tenía que bordarlo.








Roberta está inspirada en el Afropunk Fest. Olvida las revistas y las pasarelas: los estilismos más increíbles se ven allí.




¡Feliz Primavera!

domingo, 19 de marzo de 2017

Festival

Estoy descalza sentada en el cuadradito de sol que aparece mágicamente en el suelo cuando abro la puerta de casa. La semana pasada llovió con fuerza y el temporal arrasó la costa que solo unos días antes tenía el aspecto de finales de junio. Esta época del año es así, caótica e impredecible. El cuerpo se da cuenta de que las horas de luz se alargan y pide a gritos salir, respirar, pero quién sabe si lloverá el martes. Aun así, hay flores ahí fuera que no pueden esperar más y te dan una lección: florece ahora. Con lo que tengas. Como puedas.

Últimamente pienso mucho en eso. En hacer. En dejar de esperar. Ayer se lo comentaba a un amigo: vivimos en un momento en que tenemos acceso a todo tipo de información, tutoriales, foros, y tanta, tanta inspiración que llega a saturar. Puedes pasar toda una tarde aprendiendo sobre trazos con acuarela, buscando libros de acuarela para principiantes, consultando cuáles son las mejores acuarelas, llenando tu carpeta de Pinterest de flores de acuarela, pájaros de acuarela, cabras montesas de acuarela, y no llegar a mojar un pincel. Quizá cuando tengas más tiempo, cuando la luz de tu habitación sea la adecuada, cuando ordenes el escritorio y consigas ahorrar para ese maletín de madera tan bonito repleto de las mejores acuarelas, las correctas, las que "hay que" usar.

Por tu bien, por el bien de la humanidad: ve a la papelería, compra el estuche de acuarelas que más se ajuste a tu presupuesto y empieza a pintar. Pinta, escribe, toca los crótalos, monta un club de amantes de los tubérculos, borda la Virgen del Carmen en un juego de toallas. No estoy hablando de acuarelas: estoy hablando de hacer cosas. De no esperar más. Los días no esperan, ni vuelven.

 


Hablo de esto porque soy culpable de lo que acuso. Tengo la suerte de vivir en una casa donde las ideas revolotean y se reproducen cada día, todos los días, pero no siempre se llevan a cabo y acumular sin dar salida es algo que no suele salir bien. Me encantan nuestras conversaciones de después del desayuno de los fines de semana, cuando el cuco sale del reloj a cantarnos la hora y no le hacemos mucho caso, pero me gusta aun más que nos lleven a alguna parte; a alguna maravillosa y divertida, a ser posible. Así que el viernes, aprovechando que era San Patricio y que el equinoccio de Primavera está a la vuelta de la esquina, celebramos un festival. Nosotros, en casa. A veces hemos celebrado pequeños eventos; unas veces hemos invitado a algunos amigos, otras veces nos lo montamos por nuestra cuenta. Cuando no se trata de inversión, sino de diversión, lo único fundamental son ganas, ideas, una fecha y un lugar.



En el Cosmic Paddy Pacheco Fest, que así se llamó gracias a una serie de bromas internas, hubo de todo: comida temática, bebidas de colores, taller de fanzines (¡cuántos meses llevábamos hablando de hacer un taller de fanzines!), charlas, baile, música en vivo, pizza casera.



Ensalada Leprechaun a base de hummus de judías blancas y zanahorias asadas, canónigos, bastoncitos de zanahoria y aceitunas negras.









Os digo una cosa: es lo más divertido que he hecho en mucho tiempo.

Y os digo otra: haced cosas. No esperéis.


sábado, 21 de enero de 2017

El frío Enero

"...dudando si es lo mío
luchando contra el frío"

El Tucán es una de mis canciones preferidas de La Costa Brava, aunque tiempo después descubrí que versionaban a un grupo llamado Kiev cuando nieva. Podría empezar a revolcarme en un montón de recuerdos y sentimientos relacionados con canciones de La Costa Brava, pero no es el momento ni en lugar. De lo que yo venía a escribir es de las dudas y del frío.

Las dudas y el frío son dos constantes del mes de Enero. La duda no tiene por qué ser algo negativo; llámalo incertidumbre, expectación, verse ante algo de lo que solo se adivina el comienzo sin saber a ciencia cierta qué habrá más allá. No soy muy dada a los propósitos de año nuevo, y si alguna vez he hecho listas siempre me han quedado cosas por tachar o se me han ido los planes al traste, pero el primer día del año tuve una sensación de estreno que agradecí inmensamente. Las fechas son solo números que nos ayudan a organizar, a clasificar, y nos facilitan la tarea a la hora de dejar atrás algo que ya fue o de aferrarnos a un acontecimiento de forma más o menos sana. 2016 engloba y significa tantas cosas diferentes como personas hay. 2017 trae sus dudas nuevas, y es tan buen momento como otro para preguntarte si es lo tuyo y dejar de dar cosas por sentado y continuarlas por inercia, por costumbre. Dudar puede ser algo estupendo. Déjate dudar.



Primer dia de Enero: nuevo año, nueva luz


A decir verdad me parece que llevo peor el frío que las dudas. Escribo esto mientras atravesamos una ola de frío como no hemos conocido en años, tanto que es la primera vez que veo las montañas del pueblo nevadas. Yo aprovecho para hibernar todo lo que puedo, y una vez hecho lo imprescindible me atrinchero en casa con tres pares de calcetines y té muy caliente, con varios libros por leer y otras cuantas muñecas y berenjenales textiles que terminar, pero algo dentro de mí empieza a reclamar sol y flores, como en esas ilustraciones en las que se ve el despertar de la Naturaleza bajo la nieve. "Una cosa por vez", me digo. Ahora es el turno del frío Enero.



Comenzar es mas fácil al calor del calendario de Susan Branch que me regaló mi querida Patricia Basher 


Hace poco di un largo, larguísimo y mágico paseo por la playa de Cádiz y encontré algo que nunca hubiese esperado: una concha de abulón. Ni siquiera sabía que habitaran estas costas, y es que al parecer son muy escasas. Alguien me dijo que quizá se trate de un buen augurio.





Feliz 2017 y buenos augurios para todos.


domingo, 30 de octubre de 2016

Castaños y cernícalos

El Otoño siempre se hace de rogar por estos lares, pero cuando al fin se digna a aparecer lo hace de forma tan espectacular que no puedes reprocharle nada. 

Podría resumirlo en cómo suena la lluvia bajo los castaños. 

Lo anuncian los calendarios, la televisión, los catálogos, pero hay un instante preciso en el que sabes que está sucediendo, que Octubre no es ningún cuento, o todo lo contrario: Octubre es un cuento y lo ves cobrar vida ante tus ojos. Y para mí ese instante tuvo lugar entre los castaños del Valle del Genal.


 




Fuimos a pasar un fin de semana en familia a Parauta, un pueblo precioso y tranquilo donde, si por mí fuera, aun seguiría sentada bajo un castaño viendo caer las hojas. Cuando estoy en plena naturaleza soy como un gato: todo me sorprende, todo me llama la atención. Siempre hay pájaros que identificar, bellotas que recoger, nubes que observar, hojas que prensar... También soy como un gato porque me quedo quieta y absorta y cuando Amorcito quiere darse cuenta ya ha avanzado un trecho y me ha dejado muy atrás, la mar de interesada en lo mío. 

Nos alojamos en una casa preciosa de la que, miratupordónde, apenas tengo fotos, pero por lo que he podido ver las casas bonitas son otra de las cosas que abundan allí, así que si os decidís a pasar unos días en el Valle del Genal no os resultará difícil encontrar un rinconcito acogedor donde encender la chimenea al caer la noche. La nuestra tenía el añadido de contar con el sello del artista local Diego Guerrero, por lo que en cada rincón podías encontrar esculturas suyas talladas en madera de la zona, así como dibujos y cuadros de otros artistas. Yo ya me imaginaba viviendo allí, con un gato llamado Ernesto y todo.





A veces me gusta llevar a algún pequeño compañero de aventuras conmigo, y en esta ocasión fue Bellotita, que aprovechó uno de nuestros paseos para buscar un gorrito a su medida.







Una de las cosas que más me gusta hacer cuando voy por aquellos parajes es, como he dicho más arriba, estar atenta a los pájaros que revolotean entre los árboles. Cada paisaje tiene sus aves, y viniendo de otro valle diferente me parece toda una novedad ver reyezuelos y petirrojos saltando de rama en rama a pocos metros de mí como si tal cosa. Me encantan aprender sobre pájaros y cada vez me apetece más incorporarlos a las piezas que hago. Acabo de terminar un cormorán para decorar mi saloncito, tengo por ahí unas ilustraciones textiles de aves marinas esperando a ser montadas en condiciones y hace poco bordé este cernícalo vulgar para el pequeño Samir.




Nunca deja de sorprenderme cómo, a pesar de ser yo la que hace los muñecos de principio a fin, ellos acaban escogiendo su propia personalidad. Tenía otro nombre pensado para él, quizá hasta otra historia, pero una vez que estuvo terminado se convirtió en Samir, un muchacho que vive en una colina donde no hay árboles pero sí montones de arbustos perfumados y aves que él conoce a la perfección.




Mis muñecos también se divierten poniéndome a prueba: tenía en mente que el-chico-posteriormente-conocido-como-Samir tuviera unos bonitos bucles de lana, pero cuando eché un vistazo a mi provisión de ovillos me encontré con que ninguno me convencía, así que me puse a buscar alternativas y acabé probando con una cinta al biés plisada por toda su cabecita, ¡y me encanta el resultado!




Mañana es Halloween, y en esta casa eso significa que va a ser un día lleno de preparativos, olor a calabaza, velas encendidas, ambiente festivo y un montón de caramelos esperando a ser repartidos. Ya tengo lista casi toda la decoración, a falta de un par de detalles. Este año he querido hacerla más estacional, y he cosido unas cuantas calabacitas decoradas con ramitas de pino y álamo; son sencillísimas de hacer y muy resultonas.




Y vosotros, ¿qué planes de Otoño tenéis? Como quiera que lo celebréis, ¡feliz puente de Todos los Santos! 

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miércoles, 21 de septiembre de 2016

Verano rosa

Si pienso en este verano que se acaba en apenas unas horas, el color que me viene a la mente es el rosa. No porque haya sido un verano idílico ni mucho menos. Ha sido raro, denso. Pero a veces hace falta un poco de actitud, de tomárselo con calma y hacer una cosa por vez, de darle una manita de pintura a la situación, y yo he escogido el rosa.






1.Terele Tetera 2. Página de un fanzine/diario que he estado haciendo este verano, 3. Susan y Julia, que me han acompañado todo el verano (junto a mi querida Patricia, que fue quien me las presentó), 4. Rosa 5. Tesoro que encontré en una tienda de segunda mano


También ha tenido sus momentos emocionantes, no creáis. A principios de septiembre tuve la oportunidad de participar en la muestra de arte Barrunto, algo que me hacía mucha ilusión no solo por el evento en sí, sino porque se celebraba en mi ciudad, en Cádiz. Cada uno de los bancos de la Plaza de Mina fue ocupado, decorado, reconvertido en expositor por un artista, y en el centro de la plaza hubo música, danza, lectura de poemas... Arte en la calle era el lema, y no podía ser más acertado. Fue muy especial poder mostrar lo que hago allí por primera vez, y que a lo largo del día desfilaran por delante de mi banco, el número ochenta y cinco, familiares, amigos y amables desconocidos que no imaginan cuánto se agradece que se acerquen para comentar que les gusta lo que haces. Si fuiste uno de ellos, te llevaste una tarjeta y ahora estás de paso por aquí, GRACIAS.





Quise preparar una pieza especial para exponer y la historia de las Hermanas Sicur me venía que ni pintada: cursis y de Cádiz. Aun no he encontrado el momento de hacerle una foto decente al bordado ya terminado, así que queda pendiente. Disfruté muchísimo imaginando cada detalle y me enamoré un poco más del arte de bordar.





El otoño está llamando a la puerta, y yo espero que me traiga un poco de aire fresco y pequeños nuevos comienzos. Retomar el blog es uno de mis objetivos, y os agradezco muchísimo vuestras palabras de ánimo en mi anterior entrada, significan mucho para mí.




Nos vemos pronto. Feliz equinoccio de Otoño.